Coches que funcionan con algas

Aquí esta el reactor de fusión doméstico Mr. Fusion. No de fisión y sus incomodas particulas alfa, beta y gammas. De fusion, con sus neutronesEl 5 de noviembre de 1955 el Doctor «Doc» Emmet Brown intentaba colgar un reloj de pared en su baño, subido a un retrete. Le patinaron los pies y, al caer, golpeó con su cabeza en el lavabo. Al despertar tuvo una visión: el diseño del llamado «condensador de flujo«; el cacharro definitivo que permitiría viajar en el tiempo. El chisme necesitaba 1.21 GW de potencia, suministrados por un pequeño reactor nuclear de fisión alimentado con plutonio. A la vez ese vehículo del tiempo debía acelerarse al menos a 140 km/h; con gasolina bastaba, aunque era precisa una carrocería de acero inoxidable para dispersar el flujo temporal. Así se produjo el primer viaje en el tiempo. Un perro llamado «Einstein» (era de esperar que se llamase así) fue el primer viajero en el tiempo, el histórico 26 de octubre de 1985. Fue un viaje corto: de las 1:21 a las 1:22. El segundo viaje fue más complicado: del 26 de octubre de 1985 al 5 de noviembre de 1955 para ser precisos. No hubieron excesivos problemas durante esos periplos para sus viajeros. Luego sí, porque en el segundo viaje se acabó el plutonio, pero se resolvió al aprovechar (es una larga historia) la caída de un rayo que proporcionaría los 1.21 GW necesarios. Cuando un tiempo (impreciso) después Doc Brown viajó de nuevo al futuro (a 2015) el reactor de fisión ya podía ser sustituido por uno de fusión, de uso doméstico y desarrollado por la (futura) empresa Mr. Fusion, que permitía el uso de basura como combustible. Faltan sólo dos años ¿lo veremos?

Preguntar si repetiremos los viajes en el tiempo de Doc Brown en el DeLorean DMC-12 es algo de respuesta compleja. Mi intuición me dice que no. Preguntar si un automóvil podrá alimentarse de residuos para funcionar podría tener otra respuesta. Y a la pregunta de si va a poder funcionar con algas como combustible, parece que la respuesta es sí. La Dirección General de Tráfico de España (esa fiel compañera que no puede conducir por nosotros, pero sí multarnos) publicaba ya en 2007 un reportaje sobre biocombustible diesel obtenido con algas bajo el curioso nombre de «biopetróleo«. Aunque la revista «Tráfico y Seguridad Vial» no es, obviamente, «Science«, su carácter divulgativo muestra, la posible cercanía de una nueva alternativa para los combustibles obtenidos de biomasa llamados de tercera generación. Los de primera son los obtenidos a partir de productos típicos de la cadena alimentaria (maíz, colza, caña de azúcar, girasol…). Los de segunda son residuos de los anteriores (paja, hierba, cañas…). Los de tercera son, básicamente, aceites de algas o hidrógeno procedente de biomasa. Ya conoce (es un clásico) el mito del aumento del precio mudial de los cereales por culpa de la producción del biodiesel: no es exactamente así como se contó en este post de hace ya dos añitos… Sea así o no, la tercera generación puede ser una interesante alternativa energética.

Ahí va una de microalgas con esferificación de lipidos biocombustiblioides

Lo del aprovechamiento energético de las microalgas se lo plantearon (para variar) los nazis durante la II Guerra Mundial. Se dieron cuenta algunas especies de algas (no todas) pueden contener más del 60% de la composición en forma de lípidos; es decir, aceites; es decir, combustibles. Lógico en una Alemania que buscaba su Lebensraum, por las buenas o por las malas… Años más tarde, por ahí los 50, los americanos (en Carnegie Mellon) empezaron a estudiar el tema en profundidad, pero el tema se olvidó hasta los años 70, En realidad, lo mismo pasó con casi cualquier desarrollo energético diferente a basarse en el uso del petróleo; eso sí antes del embargo de 1973. Fue Jimmy Carter quién, en 1978, aprobó el programa de «Energy Aquatic Species» del NREL americano. Allí se empezó a evaluar el potencial de las algas entre otras muchas cosas. La idea del uso energético de las microalgas es sencilla: sacar los lípidos de las algas, y de ahí producir un aceite que luego se depura/reforma/mezcla hasta obtener un biodiesel, es decir un gasóleo de menor poder calorífico. La clave es encontrar la especie que permita una mayor relación de transformación fotosintética en lípidos y que, claro, crezca con menos aporte de suelo, luz y agua. El NREL tiene hasta 3.000 estudiadas, pero sólo unas pocas serían especies útiles. Las mejores serían las impronunciables Botryococcus braunii (hasta el 75% de su peso en aceite), Chlorella (29%), Dunaliella tertiolecta (40%), o la Pleurochrysis carterae (conocida también como CCMP647). Y eso sin olvidar que permiten obtener interesantes subproductos como cosméticos o vacunas.

Asi producen combustible las algasNo osbtante, lo relevante es que, para una misma unidad de superficie, las microalgas podrían producir de 10 a 30 veces más que la mejor biomasa comparable (el aceite de palma). Hace años el Washington Post recordaba un calculo del DOE por el que bastaría el 0,42% de la superficie de Estados Unidos con cultivos de microalgas (equivalente a un séptimo de todos se cultivos de maíz) para sustituir todo su combustible. Espectacular ¿no? Sin embargo, la cosa (no es un chiste) aún está muy verde. En este tipo de proyectos es imprescindible disponer de un balance de masa y energía, porque es necesario ver cómo se hace crecer las algas. Hay que utilizar lo que se llaman técnicas de bioproducción fotosintética (o sea, de forma natural o forzada, iluminar las algas para que crezcan) y eso acostumbra a tener un coste elevado. Otra opción es la inyección masiva de CO2, o el uso de biofertilizantes o aguas residuales, ya sea como acondicionadores de suelo o como alimento en la acuicultura. También son procesos caros que, muy parecidos a los de la primera generación necesitan economías de escala. Y todo eso sin olvidar el agua: hacen falta más de 300 litros de agua para las algas produzcan, al final, un litro de biodiesel. Todo ello lleva a que el coste hoy (he aquí un excelente paper sobre el tema) esté en unos costes de unos 2 euros por litro de aceite (para algas de 30% de aceite). De ahí, el litro de biodiesel saldría por unos 3,2 euros el litro (si se recupera el 50% del aceite). Son valores que, la verdad, aún no permiten que las algas sustituyan a los derivados petroleros.

Asi funciona el proceso de Algenol. Más que prometedor y con 9000 galones por acre, que son mas de 84.000 litros por hectarea. Lleno, por favor

A pesar de ello, es cierto que buena parte del sector capital riesgo americano ha dejado el sector de la producción de bioetanol (o sea gasolina) a partir de maíz y se ha ido al de las algas. Está en Solazyme, una compañía de San Diego que dispondría, según Forbes, de una de las 12 tecnologías más disruptoras en 2013 , y que ya ha utilizado su biodiesel en la US NAVY; o está también en la empresa de Florida Algenol, capaz de obtener más de 80.000 litros por hectárea de etanol (o sea gasolina), y espera llegar a los 100.000 en breve. Los 90 millones de dólares que han captado del capital riesgo ayudan… Pues aquí tiene muchas más. Visto el potencial, no parece que uno vaya a equivocarse si apuesta a que el futuro desarrollo del sector de los biocombustibles será en esta dirección. Pero con esos costes aún está complicado ¿Dónde puede estar el truco? Probablemente en el uso de técnicas transgénicas para aumentar esos rendimientos de producción. Craig Venter (el del mapa del genoma humano) está metido en estos temas. Exxon Mobil -que se asoció con Venter y le enchufo 600 millones de dólares en la famosa Synthetic Genomics Inc. – dijo hace cuatro años que en 10 tendríamos combustible de algas para automoción. Hoy, escarmentados, dicen que serán 25 años, al menos.

Porter nos diría que las barreras de entrada para el biofuel de algas resultan de la existencia de sustitutivos de menor coste (ficticio o no). Sin embargo, son de esperar impulsos para una economía más baja en carbono (básicamente en Europa…). Por ejemplo, las petroleras europeas van a pagar más impuestos por la nueva directiva y puede ser que tengan interés en potenciar el biodiesel (y no se van a ir al de girasol, colza y soja). Igual habrá una nueva directiva que obligue a que todo el diesel se mezcle con el biodiesel (como el PRO-ALCOHOL hizo en Brasil con la gasolina hace años). Quien sabe….Y no olvide los enormes incentivos para la nueva movilidad; la Comisión Europea, a través del Comisario de transportes Siim Kallas, propuso acabar con los vehículos convencionales de gasolina y diésel -en ciudades- en 2050 durante el acto de presentación de la hoja de ruta para transportes «Roadmap to a Single European Transport Area – Towards a competitive and resource efficient transport system«. Repetimos: eliminar TODOS los coches de gasolina y gasoil de las ciudades en 40 años de forma gradual, limitándose su uso a recorridos interurbanos. El 50% en 2030 (en 20 años). Si eso avanza, y la cosa sólo va de electricidad pues igual no entran las algas, pero si no… ¡¡¡esto es un Blue Ocean!!! Eso sí, creo que llegarán antes las algas que el plutonio en reactores caseros handmade o los de fusión domésticos de Mr. Fusion, que quedan mucho más en el futuro que en el pasado de Doc Brown y Marty McFly… Y es una lástima, porque siempre me hubiese gustado haber visto que hacía mi iaia de jovencita.

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El cohete y la pluma, o la imposible bajada del precio de la gasolina

El efecto del cohete y la pluma en plan chiste de automovil.

Se habrá fijado más de una vez. Cuando el precio del petróleo sube, lo hace también la gasolina (la «nafta» según mis vecinos en Buenos Aires). Lógico. Son derivados del petróleo. Pero cuando el precio del crudo baja, curiosamente, a la gasolina le cuesta bajar el suyo. Es más: si el precio del petróleo sube algo, sin recuperar su nivel anterior, la gasolina parece que sube igualmente. ¿Se ha percatado? Es el fenómeno conocido como el cohete y la pluma: la gasolina sube su precio como un cohete, pero lo baja como una pluma. En la teoría económica a este «rocket and feather effect» se le llama «Transmisión Asimétrica de Precios» y narra lo anterior de forma más técnica: los cambios en los precios de los productos finales (aguas abajo o downstream), no se corresponden con los cambios de los precios de las materias primas (aguas arriba o upstream). Eso no sólo pasa con la gasolina de los países ricos: en los países en desarrollo también ocurre. Y también en la agricultura: si los precios suben con la sequía, la lluvia no los hace bajar en los años siguientes; por ejemplo, los precios de los tomates en España, o los del maíz y el arroz en Latinoamérica sufren de lo mismo. Se trata de un fenómeno bien conocido y estudiado, con múltiples evidencias de su existencia en la literatura científica. Puede parecer un efecto perverso de la economía y los incentivos, pero… ¿Es así?

En primer lugar no tenga dudas. Eso de la pluma y el cohete PASA. Lo interesante es determinar por qué y si podemos detectarlo o, incluso, evitarlo. ¿Acaso están tan relacionados la gasolina y el petróleo? ¿Son los productores? ¿Es el refino? ¿Son los distribuidores? ¿Es su número? ¿Es su tamaño? ¿Depende de la estructura económica del país?… Hace días que es noticia en España que casi todas las distribuidoras de combustible en España bajan sus precios los lunes. ¿Los lunes? ¿La gente tiene ese día el depósito lleno? ¿Llenan el fin de semana y ante la posibilidad de que el lunes nadie acuda a la estación de servicio se aplica una agresiva política comercial? Mmmmm. No. Ese día –los lunes- las gasolineras toman sus datos de precios para enviarlos al boletín petrolero de la Unión Europea (según la metodología que puede encontrar en la página 15 del «Survey on the Petroleum Products’ Price Data Collection Published in the Weekly Oil Bulletin«). Al bajar los gasolineros sus precios los lunes, se genera una estadística oficial ficticia de precios menores a los reales (los lunes siempre serían más bajos), beneficiando la imagen pública de las distribuidoras españolas (que sólo muestran un precio bajo que, pese a ser real, no sería significativo) y, a la vez, reducen la inflación entendida como indicador, cosa que agradecen todos aquellos que con la inflación oficial deben pagar más (por ejemplo, el gobierno con las pensiones). Muy astuto ¿no? Casi todos ganan, menos usted obviamente.

Ahi va lo que pasa los lunes con las gasolineras de Campsa, Repsol y CEPSA. Un cachondeo, vaya

Efectivamente, la Comisión Nacional de Energía (CNE) de España afirmaba que los precios de los carburantes sufrieron «fuertes picos de descenso puntuales todos los lunes» durante el pasado mes de octubre de 2012. Se trató de un 1% más o menos, unos 3 centimos menos que los precios del domingo y, tras ello, volvieron a subir el martes. Eso habría pasado el 70% de los lunes de 2012. ¿Son altos los precios de la gasolina? Según la misma CNE los precios antes de impuestos de la gasolina 95 en España se situaron en octubre de 2012 por encima de los correspondientes a las medias europeas. En el caso del gasóleo, los precios antes de impuestos se mantienen tímidamente por debajo de los de la zona euro. Pero cuando añade los impuestos… la cosa cambia: los precios de venta de gasolina y gasóleo de España se encuentran por debajo de la media europea gracias a que se cargan menos impuestos (al menos hasta la reciente reforma de los impuestos especiales que gravan los carburantes). En otras palabras, el precio antes de impuestos es muy elevado porque los márgenes de los distribuidores lo son. Pero si añade impuestos, paga más un francés o una italiana, pues sus gobiernos cargan más tasas. La AOP, la patronal de los petroleros, dice que los precios de los carburantes no se pueden comparar exactamente. Será eso.

En realidad, el precio del gasoil y la gasolina no está sólo relacionado con la evolución del precio del petróleo crudo. Hay otros elementos que afectan mucho, como los impuestos que cargan los gobiernos (en España es del orden del 50%). Pero no sólo es el precio Brent. En realidad, los combustibles se negocian con referencia a las cotizaciones del llamado Precio Platts: un indicador de precios publicado (era de esperar) por la Agencia Platts. Esta agencia, una división de la multinacional Mc Graw-Hill con sede en Londres, dirige y gestiona el mercado financiero de futuros y opciones de derivados del petróleo que, luego, se negocian y contratan en los diferentes mercados.  Cuando un humilde gasolinero de Badajoz compra su producto al mayorista lo hace en función del Platts. Cuando una petrolera importa cuatro mil toneladas de crudo también usa el Platts. El tipo de Badajoz debe multiplicar el precio Platts por la densidad que tenga la gasolina y dividir el precio por el tipo de cambio euro/dólar (los derivados del petróleo se compran y venden en dólar). Con eso tiene el precio de referencia. Pero lo cierto es que el Precio Platts no es un futuro, sino la cotización más alta obtenida durante la negociación del día anterior. Eso ya introduce un sesgo al alza. Donde la cosa ha cambiado es en el tema de las importaciones. España se ha convertido en 2012 en exportador de carburantes refinados tras la caída del consumo derivada de la crisis. Así que la parte más relevante del margen se limita ahora al sector de refino propio…

Ahi van los precios de la gasolina. El precio final es medio-bajo, pero antes de impuestos es altísimo

En cualquier caso, claro que gasolinas o gasóleos bajan si lo hace el crudo. El problema es su velocidad en esas caídas y subidas. Y ahí sí tiene importancia el control de la cadena de suministro petrolero y las cuotas de mercado de los grandes operadores. Así, lo que hacen los distribuidores de carburantes en España algunos lo denominan colusión (y si lo duda, lea este paper). En este caso, tres operadores dominantes como Repsol, Cepsa y BP  tienen un cuota del 63% del mercado según la AOP y, con ello, claras ventajas respecto al resto. ¿Por qué? por su tamaño relativo en el mercado, por su integración vertical con actividades de refino en España (no sólo distribuyen al final de la cadena, sino que también refinan) o sus vínculos son el transportista de la red de transporte, CLH (que tiene todos los oleoductos de España… y Repsol, Cepsa y BP tienen el 29% de CLH). Todo ello les permite influir en la gestión del sistema, a la vez que disponer de información sobre la cadena al completo. Desde las infraestructuras de importación, transporte y almacenamiento, hasta las redes minoristas de las estaciones de servicio, obligadas a comprar determinado carburante (un gasolinero CEPSA sólo puede comprar gasolina a CEPSA). En Italia con AGIP (es decir la petrolera ENI) pasa lo mismo. En Alemania igual. Pero, por ejemplo, en Francia el 70% de los carburantes se venden en grandes superficies. En España poco más del 7%. Como demuestra este excelente paper del Dr. Jordi Perdiguero et al. sobre las petroleras españolas y la colusión, todo ello ha tenido efectos sobre la competencia.

¿Resultado? un mercado casi monopolístico, con márgenes puntuales en España de más de 20 céntimos de euro por litro, y que habrían subido un 31% en 2013 según dice la CNE; aunque los gasolineros dicen que no desde la AOP (si bien cierto que en 2006 reconocen que tenían márgenes de sólo 4 céntimos). Guste o no guste, la medida más capaz para la eficiencia en precios resulta por lo general. De hecho, la misma Comisión Nacional de la Competencia (CNC) en España lo decía así de claro: ˝Distintos indicadores de precios y de márgenes ponen de manifiesto una falta de competencia en el sector español«; luego daba varias recomendaciones para arreglar el desaguisado. En realidad, es el resultado lógico de la concentración empresarial ibérica en sectores estratégicos. Tras las privatizaciones de los años 90 (REPSOL, CLH, CEPSA) era necesaria una flexibilización del mercado y una liberalización de los agentes. No se hizo. Tras la liberalización vino la concentración, para generar los llamados «campeones nacionales» (ya se contó algo en este otro post), en detrimento de la competencia. Y es que para los consumidores sólo hay algo peor que un monopolio público: un monopolio privado. Como el gasolinero.

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Llegan los inmaduros


Los hidratos de metano en todo su mágico esplendor
«A la fuerza ahorcan» 
dice el sabio refranero español. Eso me vino a la cabeza cuando, hará cerca de un mes, leí que Japón había sido capaz de extraer el gas natural contenido en hidratos de metano en alta mar. Lo del refrán viene a cuento, porque Japón importa casi todas sus fuentes de energía primaria (en especial petróleo, gas y combustible nuclear, con una dependencia del 96%), y se ha visto obligado  renunciar a, más o menos, el 30% de su producción eléctrica de origen nuclear tras la catástrofe de Fukushima. Pues con todo eso, consiguen ser el primer país que extrae metano (o sea, gas natural) de entre las moléculas de agua congeladas en arenas del fondo del mar. «Hacer de la necesidad virtud» dicen también. Ambas visiones refraneras vendrían a significar lo relevante del logro de los japoneses: la empresa estatal nipona Japan Oil, Gas & Metals National Corporation (JOGMEC para los amigos) habría conseguido esa hazaña tecnológica en aguas profundas, y tras años de ensayos, en un país de enorme fragilidad energética en su peor momento en años. Mira por donde. Según ellos habría suficiente gas natural en la fosa de Nankai a más de 500 metros de profundidad (1.100 bcm), para cubrir hasta 11 años de sus importaciones de gas natural licuado.

¿Qué son los hidratos de metano? También llamados «hielo inflamable», no son sino depósitos congelados de moléculas de metano (es decir el componente básico del gas natural), con pinta de nieve helada, que se encuentran principalmente en los sedimentos arenosos del fondo del mar y en el permafrost (o sea, la capa de hielo permanente que recubre el suelo en las regiones cercanas a los polos, como Groenlandia o la Antartida; casi el 24% de la superficie del Hemisferio Norte). Para entendernos, las moléculas de agua forman una trama que atrapa a los átomos de metano congelados y muy, pero que muy concentrados. Para liberar esas moléculas de gas natural hace falta reducir la presión o (es equivalente) aumentar la temperatura. Pues los japoneses perforaron un pozo horizontal en el fondo marino lleno de hidratos, y luego bombearon el agua de mar fuera. Al salir el agua -congelada a elevada presión- iba liberando los átomos de metano al bajar su presión. Es la llamada liberación con modelo despresurizado Otros métodos  a utilizar para obtener los hidratos de metano tienen bonitos nombres, como el de la estimulación térmica -inyectando vapor- o la inyección de inhibidores -como el glicol-, pero aparentemente el más sencillo sería el ya usado por los japs, aunque todos son procesos muy complejos técnicamente. Más de un año llevaban estos señores intentando esas maniobras.

Precios del gas natural segun los mercados internacionales. Mire lo que pagan unos y otros y entendera porque se va a sacar gas de donde sea

Parece que los japoneses lo han logrado, aunque luego se trata de llevar ese metano a los puntos de consumo. Nada fácil tampoco. En cualquier caso un logro técnico ¿Ha sido todo fuerza de voluntad y perseverancia? Bueno, la «motivación» japonesa la ha estimulado, sobre todo, el precio que pagan por el gas natural. El mercado mundial del gas  se divide hoy en tres grandes áreas regionales: el mercado norteamericano, el europeo y el asiático. Hasta el boom del fracking, en Estados Unidos y Canadá se compra gas natural al contado (propio y ajeno) a precios entre los 3-4 US$/MMBtu. El mercado europeo es tradicionalmente dependiente del exterior: es un importador neto de cerca de 450 bcm al año, la mayoría de Rusia, Noruega y los países MENA, con contratos a largo plazo, indexados al petróleo Brent y al dólar, y precios del orden de los 6-7 US$/MMBtu a largo plazo y 10 US$ en spot. Los asiáticos, por su parte, constituyen el mayor importador de gas natural licuado (GNL) del mundo suministrado por barcos metaneros y regasificado luego en destino (en Japón en sus 28 plantas satélite). Chinos, japoneses y coreanos tienen los yacimientos de gas demasiado lejos como para llegar con un tubo. Por ello, el transporte marítimo y proceso posterior encarece sus contratos de gas natural a un precio mucho mayor que, por ejemplo, el americano: entre 12-13 US$/MMBtu. O sea, que el japonés paga unas cuatro veces más por su consumo de 85 bcm anuales, que subieron a 100 bcm tras la catástrofe de Fukushima (España consume unos 34 bcm al año).

Con su éxito tecnológico, los japoneses habrían abierto una nueva y gran alternativa energética. Pero eso precio que los precios de la energía se mantengan suficientemente altos (cosa que parece probable). Pero de ser viable técnicamente y a costes razonables, sin duda  sería… «LA ALTERNATIVA». Efectivamente, el aprovechamiento de los hidratos de metano se caracterizaría por su enorme cantidad y distribución generalizada. Si a finales de 2011 se contaba con unos 210.000 bcm de reservas probadas de gas natural, se calcula que los hidratos de metano podrían ser entre 1.000.000 y 5.000.000 de bcm, o sea de 5 a 20 veces más. Además, esos recursos estarían en casi todas las zonas marítimas en torno a los continentes, pero también en masas de agua a gran profundidad, como el Mar Caspio o el Lago Baikal. Eso sin olvidar el permafrost. No es de extrañar que Estados Unidos, Japón, India, Corea (del Sur) y otros estados del Pacífico tengan Planes para la evaluación del potencial de los hidratos de metano de sus margenes continentales. Por ejemplo, los americanos han dotado una línea de financiación de casi 6 millones de dólares para estudiar sus yacimientos de hidratos metano. Igual, motivados también así, parece que habrían conseguido sacar gas natural de los hidratos de metano del permafrost de Alaska. Más madera.

Las reservas de hidratos de metano. Ademas de que casi todos las tienen, son enormes. Como lo de los japoneses funcione, ya vera..

¿Es esta la antesala de una nueva era energética? Podría ser. La variable clave en las decisiones energéticas ha dejado de ser el precio. Hoy lo importante es la seguridad de suministro. Se trata de disponer del recurso energético, y mejor propio, al precio que sea. Es lo que tiene esta época de competencia feroz entre países. Eso reordena la tradicional triada energética entre suministro/calidad, precio/competitividad y impacto/medio ambiente, justo en ese orden. Si no lo cree, busque lo que queda del Protocolo de Kioto. Buenas voluntades y poco más. Los americanos nos indicaron el camino a seguir con el fracking, y los canadienses con las arenas asfálticas: los precios altos del crudo hacen viables otros hidrocarburos menos maduros, y el coste ambiental resulta secundario. Sin embargo, no hay que olvidar que esos aprovechamientos son siempre cambios de formato energéticos (ya sabe: «la energía sólo se transforma«). Acceder a recursos menos concentrados e inmaduros (más profundos, menos densos) tiene un progresivo coste energético. Incluso llegando al absurdo de utilizar más energía en convertir un formato (por ejemplo, sacar los hidratos) que la que proporcionaría ese nuevo formato (el gas natural). Es lo que calcula la tasa de retorno energética. Sin embargo, todo eso parece secundario cuando se calcula al efecto económico que tiene una nueva inversión (por ejemplo, un parque eólico) respecto de utilizar viejas centrales térmicas amortizadas.

El gas natural es el mejor paradigma del modelo energético que nos espera. Hemos pasado del gas convencional (gas ligero asociado a yacimientos de petróleo) al gas no convencial (el shale gas almacenado entre rocas sedimentarias) y, es muy probable que en algunos años lleguen los hidratos de metano. Eso sí: la nueva panacea energética también tiene sus riesgos. Los hidratos de metano pueden producir cambios en la geología, variando la topografía de los fondos marinos. Sin olvidar que el metano es un potente gas de efecto invernadero: perforar en una formación de hidratos puede producir la liberación de metano (aunque es menos probable que con el fracking). Eso si el deshielo del permafrost, resultado del cambio climático, no los libera antes… Cruel trade-off… pero es el signo de los tiempos. Ya verá, ya, en pocos años a los vascos sacar su gas de fracking. Este modelo de extraer hidrocarburos cada vez más inmaduros, cada vez más dificiles y costosos, parece ser nuestra apuesta energética global. Y, una vez más, sus riesgos, sus potenciales daños para el medio ambiente parecen secundarios. Porque ese, es un coste que somos incapaces de internalizar, o del que simplemente nos olvidamos. Pues ya nos acordaremos de él. No se preocupe.

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Franciscus

La revista argentina CARAS lo tiene claro. A Bergoglio lo eligio Dios por ser argentino. Esperemos que no hable de MaradonaJorge Mario Bergoglio ha sido elegido como nueva cabeza de la iglesia Católica. Tras dos días de cónclave y en la quinta votación, este argentino de 76 años -hasta la fecha arzobispo de Buenos Aires- fue elegido como sucesor de Benedicto XVI.  En Buenos Aires (donde vivo desde hace meses, a caballo entre Barcelona y allí) están chochos con su Papa, y lo viven entre el fanatismo y la ironía. Este país en muchas cosas es así. Políticos y sindicatos se disputan ya su imagen de cara a las legislativas de este octubre. Es el primer papa latinoamericano y el primer jesuita tras 265 papas. Ha decidido asumir el nombre de Francisco. Franciscus en latín. Francis en inglés. Francesc en catalán. También  es el primero que se llama así, aunque no hay que añadir el número si eres el primero.  ¿Y el nombre?  igual por San Francisco de Asís, o igual por San Francisco Javier, fundador de la Compañía de Jesús. Uno es símbolo de la pobreza; el otro símbolo de la evangelización. No es menor… Pero sí es cierto que –al menos por sus primeros gestos- parece haber tomado la austeridad y la modestia como señas de su papado; y esto último tiene mucho mérito cuando has nacido en la Argentina (que me disculpen la broma mis vecinos).

Estén atentos a sus gestos. Francisco en el autobús (¿en el bondi que va a Flores?). Francisco que no se pone la muceta roja papal. Francisco que besa a CFK. Francisco que se hace llamar «Obispo de Roma» y no «Papa». Francisco el despojado de cruces de oro. Francisco que no va en el papamóvil. Francisco que se baja de su auto para bendecir a un discapacitado. Francisco que renuncia a vivir en el Palacio Papal. Esos son los gestos de Francisco, el imprevisible. Gestos. Gestos. Gestos. Aunque le busquen fotos con los dictadores argentinos de los 70-80, hoy procesados, lo primero que se menciona es su humildad y trato accesible. Ponéle. Un tipo tan bien informado en cosas tanas como Enric Juliana cuenta en “La Vanguardia” de Barcelona que Francisco acudió, a los pocos días de ser elegido, al Palacio Apostólico para supervisar en persona los textos de su ceremonia de nombramiento, y vio que las luces estaban encendidas, aunque entraba suficiente luz natural como para trabajar. Pues él mismo las apagó, y reprendió a los funcionarios: «recuerden que hay muchos sacerdotes que no llegan a final de mes y que tienen dificultades para pagar la factura de la luz», cuenta Juliana que les dijo el nuevo Papa. Más gestos. ¿Sólo gestos? ¿Tantos gestos anuncian el cambio?

Cuando le saque la foto el otro dia en Viamonte con 25 de mayo, en Capital Federal, también flipe..

Puede. Y puede que muchos de esos 1.200 millones de católicos esperen ese cambio. Quizá esa revolución «tranquila» que demanda Walter Kasper. Esa reforma que Joseph Ratzinger no fue capaz de desarrollar hasta que se cansó y se fue, rompiendo una tradición de 600 años. Igual ese gesto del alemán, casi inédito, fue el inicio del cambio. Y se precisarán muchos cambios (no sólo gestos) para actualizar un catolicismo estancado, que no ha variado su porcentaje en el último siglo (esos 1.200 millones de fieles siguen siendo el 17% del total mundial, igual que en 1910). En un entorno caracterizado para los católicos por el avance de los movimientos pentecostales o evangelistas, el peso del catolicismo más radical en el Viejo Continente, los casos de corrupción (como el conocido como Vatileaks o los problemas del IOR, o sea la banca vaticana), los conflictos doctrinales (con muchas interpretaciones de la eucaristía), los múltiples escándalos de pederastia (sin comentarios), o el desacople general con la actual sociedad europea (más allá de las periódicas demostraciones de fuerza de la Jornada Mundial de la Juventud, en 2013 en Río). Dejando claro que la interpretación de todo lo anterior es libre, parecen ser más problemas de relación de los creyentes con su institución, que de existencia o no de fe. Pero existe también otro tema, de gran importancia, sobre el que la Iglesia Católica ha pasado muchas veces de puntillas: se trata de la problemática del medio ambiente (en general) y del cambio climático (en particular).

Baste recordar que el Vaticano sigue siendo un estado observador dentro del (extinto) Protocolo de Kyoto, sin mucho interés en el tema (hasta 2011) y al que no aplicaron nunca los compromisos de lucha contra el cambio climático; igual que Andorra (aquí tiene la lista). Aunque el 29 de noviembre de 1979, el papa Juan Pablo II nombró a San Francisco de Asís (¡atención!) como «celestial patrono de los ecologistas«; y ese Santo consideraba a la tierra como “hermana tierra” y al agua y al viento como “hermanos” (ahí está su Cántico del Hermano Sol del Siglo XII). Hay poquísimas referencias de Wojtyla en sus encíclicas, discursos o iniciativas. Ni siquiera en la esperable «Veritatis Splendor» de 1993. Sí hay algunos mensajes citados en algunas de las Jornadas Mundiales de la Paz, pero son muy pobres. Wojtyla decía en 1990 «la paz mundial está amenazada también por la falta del debido respeto a la naturaleza«. Benedicto XVI obvió también bastante el tema. Un par de párrafos en la encíclica «Caritas in veritate» de 2009 muy, pero que muy ambiguos: «el creyente reconoce en la naturaleza el maravilloso resultado de la intervención creadora de Dios, que el hombre puede utilizar responsablemente para satisfacer sus legítimas necesidades —materiales e inmateriales— respetando el equilibrio inherente a la creación misma» y ninguna mención en las de 2005 «Deus Caritas Est» y 2007 «Spe Salvi«. No hay muchas más menciones ni, menos aún, iniciativas.

La famosa ya imagen del PApa bajando del auto para bendecir y besar a un discapacitado. Crea o no (yo no). Es imposible no emocionarse con la cara de alegria del tipo

Es probable que la actual concepción católica del medio ambiente siga aún lastrada por los mensajes del propio Concilio Vaticano II: «Dios ha destinado la tierra y todo cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos«. Es un mensaje suficientemente ambiguo como para alinearse con los tradicionales pasajes del Génesis al respecto: «Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra (1:28) Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer (1:29)«. Es el tradicional enfoque de Rey de la Creación («señoread«, dice), que impregna los textos sagrados, al margen de cuatro ideas sobre la bondad de la creación en los Evangelios y alguna otra en el Libro de Salomón. El peso de la tradicional pirámide jerárquica de la Iglesia Católica Dios-Papa-Obispos-Presbíteros-Fieles, es muy elevado, y su esquema top-down dificulta no entender la Creación como algo al servicio del hombre. No es muy diferente que la concepción tradicional de la biología que establece para los primates (que viene de primus), y en especial para el Homo Sapiens Sapiens, la cúspide y dominio de la pirámide de la vida. Por todo ello tiene lógica que la Creación (divina o no) se entienda de forma natural (y errónea, claro) como un conjunto de «recursos» naturales (animales, vegerales y minerales), en el sentido más económico del término, para utilizarse a voluntad. Concepción tan lógica como inválida en un mundo de siete mil millones de almas.

Francisco en la Primera Misa de su Pontificado hace unas semanas incluyó unas frases que, confieso, me han hecho pensar si este Papa de gestos, va a serlo también de acciones. Hablo de «custodiar«, como «guardar a los demás, salvaguardar la creación» en «una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación […] es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos«. Y añadió «seamos ‘custodios’ de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro«. Caramba. Menciona la palabra «Medio Ambiente» como clave en el concepto de custodia de la creación. El primer discurso. ¿Será un cambio hacia una actitud más clara sobre el tema ambiental? Este nuevo Francisco, que como el otro Franciscus (el de Asís) parece que viene a despojarse de todo, tendrá difícil cuajar ese mensaje de cambio de sociedad sin dar un rol central en esa transformación a la relación de los hombres con el Medio Ambiente. Es probable que la gran esperanza que para el catolicismo(y la humanidad en su conjunto) representa Francisco lo sea por ser un papa más humano. Y es que, en el fondo, eso es lo que necesita esa Iglesia hoy: humanizarse. Y de paso, además de a los católicos, que eso nos ayude a todos un poco.Dots

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Miedo al verdadero enemigo

El Almirante Locklear que parece que escucha más de lo que parece

Hace poco se nombró al nuevo jefe del Mando Militar Norteamericano en el Pacífico. Se trata del Almirante de la US Navy Samuel J. Locklear III (el de la foto). Será el responsable de todas las operaciones militares de Estados Unidos en la zona. Menuda papeleta tiene por delante. Imagínese: Corea del Norte lanzando misiles y advirtiendo (al que le quiera escuchar) que es una potencia nuclear; China y Japón enfrascados en una disputa por las islas Senkaku o Diaoyu (según sea usted japonés o chino, como lo de las Malvinas/Falkland según sea argentino o inglés) que si bien parece que no valen un pimiento, podrían tener gas (y eso sí que vale mucho); piratas del siglo XXI que atacan (y encarecen) el tránsito de mercantes y petroleros a través del estrecho de Malacca; hackers chinos que se meten en todas partes, mientras su gobierno aumenta su arsenal de misiles… Pero este almirante con tremenda cara de almirante, no parece tan preocupado por todas esas cuestiones como por otra, que sí entiende puede ser la mayor amenaza a largo plazo para la paz en Asia oriental y el Pacífico: el cambio climático.

El almirante Samuel J Locklear III no tiene precisamente pinta de hippie ni de pacifista. De hecho, fue el responsable de la parte marítima que desarrolló la OTAN en 2011 durante su intervención militar en la guerra civil de los rebeldes libios contra el dictador Muamar al Gaddafi. Pero para Locklear, las consecuencias del calentamiento del planeta es probable que puedan «paralizar el entorno de seguridad«. Y (confieso que me gustan ese tipo de argumentos) no habla del futuro, ni del planeta de nuestros hijos, ni utiliza expresiones políticamente correctas, sino que plantea riesgos tangibles. Para Locklear son riesgos “no muy lejanos”, como el de las poblaciones desplazadas por el aumento del nivel del mar («no soy un científico, pero en la isla de Tarawa en Kiribati, están considerando mover a toda su población a otro país porque (la isla) no va a existir nunca más» le dijo al Boston Globe hace pocos días). Locklear no olvida que el 80% de la población mundial vive a menos de 150 kilómetros de las costas. Tampoco tiene duda en el cambio de los patrones climáticos, cada vez más graves, con “27 o 28 super tifones este año en el Pacífico occidental, cuando el promedio es de unos –aproximadamente- 17«.

El mapa de las posibles zonas de gran afectacion climatica de la UNEP de 2005. Observe que la mayor area de afectacion es Asia Pacifico

Así que la mayor amenaza para la US Navy en la región del Pacífico parece que no es militar… Quién lo iba a decir. Y eso a pesar de las provocaciones de la Corea del Norte nuclear o la acumulación de misiles chinos. Porque esas dos movidas han sido contestadas con el endurecimiento de todas las naciones asiáticas que se sienten amenazadas por esas dos grandes potencias militares regionales. Será que el ejercito tiene que atender los efectos de los cada vez más frecuentes fenómenos meteorológicos destructivos sobre la población, a medida que se acelera los cambios climáticos de la Tierra. Y casi da igual que se trate de un tifón en Filipinas, un huracán en Birmania o un terremoto en Indonesia (aunque eso no tenga mucho que ver con el clima)… El cambio climático (y sobre todo  sus efectos) podría ejercer una enorme presión operativa en las fuerzas militares estadounidenses en el Pacífico. Y eso que (dice Locklear) estamos en una periodo de «relativa paz«. El cambio climático puede ser determinante en las próximas décadas en esa región (Asia-Pacífico), dónde se producirá más de la mitad del comercio mundial. Suficiente para modificar la estrategia de defensa norteamericana, tras más de diez años de foco en Oriente Medio, y pasar a centrarse en una región con crecientes poderes militares y económicos, (como los de China y la India), y donde se halla una relevante proporción de las relaciones comerciales con Estados Unidos.

Pero la agenda mundial es la que es. Tampoco nos confundamos… Si Corea del Norte decide un ataque nuclear contra Corea del Sur esta semana, o si China y Japón entran en guerra por las islas Senkaku/Diaoyu, nadie se acordará demasiado del cambio climático… (lo que a tenor de la última COP de Doha parece evidente, como ya se contó en su día en este post). Pero sin duda, las consecuencias a largo plazo del cambio climático en el Pacífico parecen evidentes. ¿Tiene razón Locklear? ¿Es un iluminado? ¿Le quiere caer bien a Obama? O en otros términos: ¿entienden los Gobiernos que el cambio climático es una amenaza para su seguridad nacional? Locklear parece ser una excepción. La CIA cerró el año pasado su oficina destinada a estudiar el cambio climático desde 2009, cuando los republicanos argumentaron que “distraía” sobre amenazas más inmediatas. Igual es que Locklear es un militar que no atiende al origen si determina el riesgo de una amenaza… O al menos eso pueden ser los «refugiados climáticos». The Guardian hablaba de hasta 150 millones de posibles refugiados en 2050. Si considera que el número de personas que hoy vive fuera de su país en el mundo es de 214 millones de personas, pueda tomar idea de la magnitud del fenómeno.

Los efectos del cambio climatico a escala global. No es una sola dimension. Amplifica y realimenta todas las otras amenazas

Que el mundo ha cambiado es evidente. Un conflicto armado bélico a escala mundial no es de esperar. Es muy caro. Hay muchas formas de conflicto sin armas, más baratas e igual de perniciosas contra la seguridad de los Estados. La entrada masiva, digamos desde el año 2001, en el tablero mundial de los llamados «nuevos actores no estatales» (como, por ejemplo, los talibanes afganos, Al Qaeda, las triadas chinas o los narcotraficantes mejicanos, ya sean terroristas o delincuentes), deslocalizados, de carácter transnacional, y sin estructuras piramidales clásicas, modificaron la sensación de amenaza. Piense que sólo el lavado de capitales es del orden del 5% del PIB mundial según el FMI; eso es un poder es enorme. Con ellos la seguridad de los Estados dejaba de centrarse sólo en los posibles conflictos tradicionales. Existen y existirán, sin duda, conflictos militares entre Estados, pero serán muy previsiblemente a pequeña escala. El escenario es multipolar (piense en Estados Unidos, pero también en China, India, Rusia, Irán…) y marcadamente inestable. Los Estados (al menos los democráticos) hoy son más débiles que antes. Endeudados (al menos los de la OCDE, con contadas excepciones), son cada vez más dependientes de sus respectivas sociedades y menos libres para actuar como les dé la gana. No hay que engañarse tampoco: los Estados siguen siendo los actores centrales del escenario geopolítico y no parece sencillo articular mecanismos de gobernanza global (¿realmente alguien hace caso de las Naciones Unidas?).

Pues igual que ha cambiado el concepto de conflicto armado, ha cambiado también la concepción de seguridad. Para la sociedad internacional, la seguridad ya no sólo se compone de dimensiones militares, sino también de otras dimensiones. Seguridad política (las elecciones en un país alteran el entorno), seguridad económica (piense en las subprime), seguridad científico-técnica (virus de todo tipo, informáticos o no), seguridad informativa (como Wikileaks), seguridad energética (con Obama centrado en resolver su dependencia energética), seguridad social (crisis humanitarias o de derechos humanos, como las que generaron las violaciones en India) y, por supuesto, la seguridad ecológica. Las dinámicas de interdependencia, transnacionalización y globalización, generadas una vez cayó el muro de Berlin en 1989, han hecho también globales y comunes amenazas que hasta ahora eran sólo locales. Todos esos elementos implican superar el tradicional concepto de la seguridad nacional, aunque lo vuelven cada vez más humano con esas nuevas dimensiones. Pero existe una amenaza muy especial en la ecológica. Porque el cambio climático resulta, en realidad, un multiplicador de amenazas: puede generar graves crisis humanitarias, guerras por recursos, daños a las ciudades costeras, pérdidas de territorios, conflictos en fronteras,… Luchar contra el cambio climático es hacerlo contra el verdadero enemigo. Y Locklear parece que sabe contra quién pelear.

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