1 ) Recogida selectiva de residuos: la teoría es bien conocida, pero la práctica… que no llego, vaya. Separar en origen es lo más guay del mundo, vale; que facilita la gestión y tratamiento de residuos en tiempo, coste y recursos, también. Pero no doy para más. Mi cabeza sólo puede almacenar cartón-vidrio-plástico-resto. Y porque hay colores; pero uno es así de bruto. Me disculparán, pero si encuentro más cajas que muebles en la cocina, me bloqueo y soy incapaz de descifrar dónde carajo va la espuma de poliuretano. Lo siento, pero que a partir de la quinta categoría no cuenten conmigo. Como que no estoy motivado… ¿Será que uno sabe que, separado aluminio y orgánico, el resto se suele incinerar a la brava para hacer energía eléctrica y se quedan tan panchos? Será eso.
2 ) kW/h: cuando lo descubro en un texto dejo de leer. Parece inofensivo. «kW/h». Pero es una auténtica arma de destrucción masiva (del rigor). Si no entienden lo del kWh, ¿como van a entender el resto? Y es tan fácil… Mire: “kWh” o “kilowatt-hora”; hasta “kilovatio-hora” sería aceptable. Pero cuando veo el quebrado ese, así sin más, me pongo verde, segrego extrañas hormonas, aumento mi masa muscular al triple y mis pantalones quedan hechos trizas. A estas alturas, y aún se confunden potencia (la capacidad de poder hacer trabajo) y energía (el trabajo realizado). Pero si es muy facilito: el funcionamiento de un motor de 1 kW de potencia en una hora genera 1 kWh. Una plancha de 1 kW de potencia en una hora consume 1 kWh de electricidad. ¿“kW/h”? No gracias.
3 ) Potencia renovable: por esta no me disculpo. Y es que no es lo mismo que el viento o el sol sean previsibles, que sean programables. Queremos energía para calentarnos o enfriarnos, para leer, para iluminar, para accionar máquinas… ¡cuando nos da la gana, no quizás, ni a lo mejor, ni con suerte!. A eso se le llama potencia: capacidad de hacer trabajo; por eso y porque no se puede programar, la potencia renovable tiende a ser la práctica de 0. Patatero. Pero la energía no. Y porque no es programable, no podemos sustituir toda la potencia en gas o carbón por renovables si no se pensamos en cómo lograr su almacenamiento (en embalses, mediante hidrógeno,… lo que sea). Por eso los mil millones de estudios que circulan por ahí sobre un mundo donde la generación es 100% renovable son tan flojos. Bastaría con uno que nos contase cómo podemos almacenar la potencia eléctrica de origen renovable (o sea, la no programable) para usarla a voluntad. Si es muy caro, tampoco vale. A mí les aseguro que me chiflaría.
4 ) Energía buena y energía mala: Ni Coco, el bicho azul de los espasmos de Barrio Sésamo, se atrevió con algo tan profundo. ¿Le recuerdan? A saber: grande/pequeño (pues sí, el tamaño importa en la energía: más grande suele tener mejor rendimiento); cerca/lejos (transportamos energía a alta tensión para evitar pérdidas; y consumirla dónde se genera las reduce enormemente) o dentro/fuera (no comments). Pues algunos reparten “bueno” o “malo” a las tecnologías. La solar es buena. La nuclear es malísima. El carbón es supermalo. El gas natural es regular. La biomasa muy bien no se sabe, pero como va de árboles y plantes seguramente será buena ¿no?. La eólica es buena en otro pueblo. La eólica es mala en mi pueblo. Si estas son las respuestas ¿cuál era la pregunta? ¿Bueno o malo? Menuda memez. Algún día Coco volverá, pero como el Sheriff Coco; montado en la Jaca Paca (que era más lista que él), y les va a dar a todos moralistas energéticos estos pa’l pelo.
5) Al Gore: Les confieso que el tipo me agota. Detesto la suficiencia y lo dramático, y casi todas las intervenciones de Al Gore (así, en cursiva) son suficientes y dramáticas (le salvo en lo de internet, pero porqué Al Gore en el fondo aún no era Al Gore). ¿Que es muy listo? Mola. ¿Que le timaron unas elecciones? Seguro que sí ¿Qué es un premio Nobel? Anda tú, que chulo. Lea aseguro que no me interesa mucho lo que dice. En realidad, Al Gore es la imagen de marca de un cierto colectivo que antepone el miedo al rigor; la catástrofe, a las soluciones; un discurso único, al pensar diferente. «El cambio climático es EL PROBLEMA«. Pues no. Sin duda es un problemón y que, por su propia dinámica, incluye y resume a muchos otros… Pero hay algunos más. Y muy graves, como para sólo mirar ahí. No dejemos de hacer cosas, pero -por favor- no se olviden del resto. Miren en Haití si quieren ¿Alguien se acuerda de Haití?
6) La energía nuclear: Mi verdadero coco. He intentado huir de ella, pero siempre me atrapa. Toda la física nuclear que he leído (y les juro que he leído mucha) me parece un coñazo. En realidad, para más guasa, mi especialidad en ingeniería fue la nuclear. Los nucleares comme il faut me podrán decir que, en el fondo nunca entendí nada, pero no están en lo cierto: es que me largué por patas, porque me aburría soberamente. On ne donne pas de la confiture aux cochons, dicen los franceses. Igual es que no la sé apreciar. Que me llamen burro si les place. Pero es que todo eso de las alfas, las betas, las gammas, la actividad, el reactor, el moderador,… y todo eso, es mucho y muy largo; y, al final, la vida es tan corta… Pero estoy en ello a nivel usuario; que nadie se alarme.
7) Justicia energética: Tengo la impresión de que algunos disfrutan con lo de “crisis energética” o lo de “fin del petróleo”… Y créanme si les digo que un cambio de modelo energético es un problemón. Pero no un problemón cualquiera: un pedazo de problemón. Es algo de una complejidad terrible: cambian formas sociales, se destruyen empresas y empleos, se arruinan economías, se crea incertidumbre y, al final, la mayoría pierde. Casi de golpe. Y no para mejor. Quedarse sin petróleo (del barato, que es lo mismo sin petróleo para todos) es un drama, pues difícilmente encontraríamos un sustitutivo de la misma densidad energética a suficiente velocidad. Nuevos pobres; modernos sí, pero pobres. ¿Se imagina que le regalen el coche para que compre la gasolina? Como con los teléfonos móviles. Pues va de eso. Por eso es tan trágico que algunos lleguen a disfrutar creyendo que, con el caos, la escasez y la miseria, por fin entonces tendrán razón. Igual hasta queda alguien para dársela.













