¿Le dice algo el nombre de Greg Smith? Es un antiguo directivo de nivel medio de Goldman Sachs, hoy famoso. Era el encargado en Londres de la gestión de los derivados en Oriente Medio, África y Europa y ha decidido dejar la empresa, no sin antes ponerla a parir. Que uno se largue de la -hoy- desacreditada banca de inversión tras doce (¡¡¡doce!!!) años allí y diciendo cosas como “puedo decir honestamente que el entorno actual es el más tóxico y destructivo que he visto nunca”, tiene su gracia. Si añades “hablábamos de timar a los clientes” o «les llamaban teleñecos«, y lo publicas en el New York Times, resulta un mega-hit viral. Igual Smith les puede parecer un héroe íntegro, pero a mí me parece, simplemente, un tonto. Es como llevar doce años (¡¡¡doce!!!) de matón de Vito Corleone y un día te largas, diciendo que lo dejas porque tu jefe es un mafioso, comete delitos y se ríe de sus víctimas. Pues quedas como un tonto, porque todo el mundo sabe qué es la banca de inversión, como Goldman Sachs, y a qué se dedica.
Las prácticas de Goldman Sachs están documentadas… desde siempre. La compañía, fundada en 1859, ya la lió en los años 30 montando tres trust (algo a medio camino entre un fondo y un banco) que se dejaban dinero entre ellos. El gran economista John Kenneth Galbraith lo contó en su famoso libro “El crash del 29”, en el capítulo de título “In Goldman, Sachs we trust”. Un clásico de los embrollos financieros en cascada, vaya. ¿Cómo las acciones de su holding de fondos, que se valoraban en 1928 valían 104 dólares, cayeron en 1932 a algo más de un dólar? Goldman montaba un fondo y luego él mismo compraba las acciones una y otra vez, haciendo subir su precio. Pongamos que montan el fondo con 10 pavos y recaudan 90 comprando sus acciones. Con los pongamos 100 que tenían, montaban un nuevo fondo y hacían lo mismo. Pongamos recaudando hasta 900. Y con los 1.000 del segundo fondo buscaban a gilipollas que les aportasen hasta los 10.000 en un tercer fondo. Pues, con cantidades mayores, el primero se llamó “Goldman Sachs Trading Corp.”, el segundo “Shenandoah Corp.” y el tercero “Blue Ridge Corp.». Si ahora el tercer fondo, inflado artificialmente, empieza a perder valor no puedes devolver ni un pavo. Pues así perdieron 485.000 millones de dólares durante el crack del 29. Bueno, los fondistas, claro.
Y si Smith entró en Goldman en 2001, se ve que el muy tonto tampoco se enteró de la que se lió entonces con la burbuja de Internet. En Estados Unidos sacar una empresa a Bolsa no era fácil. Como mínimo tenía que dar beneficios. Goldman se pasó eso por el forro, en 1996 con una empresa llamada «Yahoo!». Luego lo hizo con otras cuarenta puntocom… ¿Qué hacían? Pues estudiaban la compañía, tasaban las acciones, establecían la emisión, la presentaban a inversores y se quedaban un 6-7% de comisión. Luego llamaban a sus clientes y les ofrecían paquetes de acciones al precio de salida con su compromiso de comprar acciones más tarde. Si sabes que las acciones van a subir a la salida porque has convencido a tus clientes de que compren en dos escalones, te forras con la comisión (por eso se llama Laddering). Ya sabe cómo se engordó la burbuja del NASDAQ. En 2005 pagó 40 millones de dólares a la SEC (la CNMV americana) por esos timos. Otra cosa curiosa que hacían era el Spinning. Imagine que sacamos eBay a Bolsa y hacemos a su directora una oferta de compra de acciones muy baratas, a cambio de tasar baja la acción y de que, luego, eBay nos dé la gestión de sus futuras operaciones de banca de internet. Pues eso es lo que hicieron en 2005. A los de eBay, a los de Tyco, a Yahoo!… O sea sobornos y timos a sus clientes. «Yahoo!» pasó de más de 118 dólares a unos 4 en año y medio… ¿Qué hacía el tonto de Greg mientras? ¡Ah! Que se prepare Facebook…
Y si está claro que el tonto de Smith no leyó el libro de Galbraith, tampoco se debió enterar de nada entre el 2006 y el 2008. Goldman emitió fondos de renta fija construidos a partir de hipotecas basura, que otro tipo calificaba como sin riesgo con Triple A y que, en realidad, estaban estructuradas sobre auténtica basura. Eran las famosas CDO (las obligaciones de deuda garantizada), a menudo respaldadas con los famosos CDS (los credit default swaps). Estos eran una especie de seguros emitidos por entidades como AIG que, en realidad, no tenían obligación de contragarantía para pagar si la cosa salía mal (como sí pasa con los seguros de verdad). Goldman sacaba basura tóxica a razón de 50.000 millones de dólares al año. Usted se preguntará como uno puede ganar dinero vendiendo mierda. Es fácil: apostando a que esa mierda perderá su valor. A ver si me entiende, Goldman apostaba (se ponía corto) que los mismos productos que vendía a sus clientes bajarían de precio. Y encima los muy jetas lo decían (es el episodio ya famoso del «Big Short« con sus e-mails). Mientras, el tonto de Greg Smith seguís en babia.
Lo que pasó luego es conocido. Los «ninja« no pagaron las hipotecas y AIG no pudo pagar los CDS. Si AIG no pagaba, Goldman no pagaría a sus clientes. ¿Y sabe a quién se vendíó toda esa basura? Pues, entre otros muchos, a los fondos de pensiones de varios estados americanos, que se esfumarían. Al final, no se iban a dejar tirados a miles de trabajadores y pensionistas ¿no? Visto lo visto, el secretario del Tesoro americano Henry «Hank» Paulson (antiguo CEO de Goldman Sachs curiosamente) aprobó un rescate de 180.000 millones de dólares a AIG de los que 13.000 millones fueron a Goldman. Sí señor. Con un par. De paso, se olvidaron de ayudar a Lehman Brothers (el gran rival de Goldman), a Merrill Lynch (absorbido por Bank of America) y a Bear Sterns, que se había ido al carajo meses antes. O sea, te forras vendiendo basura (basura que tú sabes que es basura); te forras apostando a que la basura baja de precio, y luego te regalan pasta para que tus clientes no se vayan a la mierda. De eso hace poco más de cuatro años. ¿Dónde estaba el tontorrón de Mr. Smith? Igual forrándose con el bonus de los derivados (¡¡¡ si es que el tío de dedicaba a los derivados!!! ¡¡¡mesas de trading y estructuración!!! ¡¡¡lo más tramposo de todo!!!). Piense que en 2009 Goldman pagó 16.200 millones de dólares de bonos y antes, en 2007, 68.000 millones de dólares. En 2008 nada, eso sí.
O sea, que los de Goldman son listos es algo que se sabe desde siempre y que sabe todo el mundo que lea los periódicos. Lo fueron en los años 30, lo fueron con la burbuja de internet, lo fueron con la burbuja inmobiliaria y lo han sido con las commodities (eso merece un post específico). La banca de inversión asesora, influye y toma posiciones en los mercados. Estos tipos llevan 150 años así, y eso lo sabe todo el mundo. Lo que no sabíamos es quién era Greg Smith, y que era tan tonto. Por cierto, el tipo se podía haber ido en diciembre; pero, claro, Goldman Sachs paga el bonus en enero… Ya ven. La cosa me ha recordado algo que leí en el fantástico “La Paradoja del Bronce” de Manuel Conthe. Allí se relata la visita de un tipo en los años 30 a los lujosos muelles de The Battery, en el Lower Manhattan. Mientras pasea, le cuentan de quién es cada uno de los monumentales yates amarrados. “Mire, este es el del banquero fulanito”, “este del broker menganito…” y así toda la mañana. Sorprendido, el tipo pregunta “ ¿Y dónde están los yates de los clientes?”. Siempre han sido así de listos los de la banca de inversión. Goldman, Morgan, Merrill, Lehman… Greg, tontico, se te ve el plumero…



















